21.4.10

cuerpos que cuelgan de un árbol

Esto es un clavo: clavo.

lo clavo en tu lengua: en tu lengua.

eres una mujer que habla mal de mi: clavo un clavo en tu lengua.

Esto es un clavo: clavo

lo entierro en tu pecho: en tu pecho.

eres un hombre fuerte que debe morir: clavo un clavo en tu pecho.

Ahora estamos a mano.

20.4.10



Las reglas del juego son:

No mirar
No tocar
No sentir

El regalo del juego es :

olvidar
olvidar
olvidar

No tocar nunca más el dolor.

No nombrar
No mirar
No sentir

Que el pasado retumba en el cuerpo
y las marcas parecen brillar

Y si un día pude
Si tal vez un día quise
tal vez sonreír

un día di mil vueltas
para ver el cielo como es

pero hoy estoy aquí
tan dispuesta a jugar
con mis nuevas reglas

no mirar
no llorar
no sentir

4.4.10

Semana Santa

En abril Dios cierra los ojos

Mientras tanto, algunos pecan con menos culpa y yo hago como que descanso y me tomo una cerveza tras otra. Pero yo no culpo a Dios. A mí me queda claro que Dios no existe para vigilar a nadie. No, Dios no es una madre abnegada como esa de la mesa de enfrente que regaña a un niño desobediente y retador. Dios no maleduca.

Y mientras tanto el sol me quema y me crece la barriga. Me quema las piernas, me quema la poca calma que me queda en este pueblo húmedo y aletargado.

Miro la botella una y otra vez. No entiendo bien, pero el agua nomás no se me antoja. Miro mi barriga, crece y crece y el sol me suda y me sacude las entrañas, y nada. No estoy aquí para que pase algo. Y a veces pienso que así será con todo.

No estoy aquí para salvar al mundo; para juzgar al mundo. No voy a redimir a nadie.

Y el mar está tan puerco, lleno de bolsas y botellas verdes. No quedan ganas de sumergir siquiera la punta de la punta de mis pies. Sólo me queda la orilla de la orilla, con mi barriga y mi cerveza fría…

1.4.10

What am I supposed to do now.
If its over.
Why to go on?

What am I supposed to say now
I wont talk again…
Cause its over
No use no use no use

How am I supposed to go on?
Maybe I should dance
Maybe I should I say:


I’m so afraid of me
What am I supposed to hold now
With my selfish hands

Im so afraid of me
no one shares this scary thoughts between
all my memories

what am I supposed to feel now
if my hearth is no longer here
No use no use no use

how am I supposed to react
if you burned my life
just for fun
just for fun

Im so afraid of me
cause I am supposed to forget
all that love
just for nothing...
Hoy me siento triste. Triste a secas. Resulta que, quería con locura un perro. Leí libros, leí revistas, leí folletos, leí tarjetas. Platiqué con veterinarios, discutí con mi mamá... quería lo que mucha gente arrumba en su garage. Quiero un perro, quiero querer a un perro. Y un día en la playa vi al perro que mejor me quedaría mientras su dueña le lanzaba un pedazo de madera y jugaba con él. Quiero querer a un perro. Me acerqué, acaricié, pregunté, platiqué... estoy tan triste. No sé qué tengo que hacer para conseguir la dignidad de un hogar. Quiero un perro.

12.3.10




Me pidió unas cobijas que dejó la última vez que nos vimos. Yo le mentí como siempre. ¿Que qué hice con tus cobijas? Se las regalé al policía. No importa, eran horribles.
Yo le mentí porque me gusta observar su sorpresa, su enojo y su sonrisa.

9.2.10


Y así como te vas, como te pido que te vayas, así, de forma simultánea, han de caer las piezas de mi cuerpo que te amaban, que te amaron, que te han memorizado innecesariamente.

Mi cuerpo escuchó tu sonido y te encontró en la inestabilidad y el tiempo.

Mi cuerpo
Mi piel
Mi cuello

Tienen un pacto con tu boca

Pero mi corazón nunca ha podido conformarse
Sufre una búsqueda de muerte
Sufre una búsqueda sin cuerpo
Sufre una ausencia que parte de este mundo y me trasciende

Y así como te vas me marcho yo también
A los espacios solitarios
A los momentos nuevos
Y a mis atardeceres en desiertos que llaman desde siempre
yo estoy aquí para marcharme a solas


Te doy las gracias, y así como te vas me marcho yo de nuevo
A la deriva de una espera inexplicable
A sumergir los pies en la aridez de este desierto
En el que sólo Dios comprende lo que siento.

30.1.10

Cuando me di la vuelta pude mirar al mar llevándose esas ropas que fui quitándome a lo largo del camino. Porque dejé de buscar un lugar en ese espacio tan conocido. Cuando miré las fotos no sentí nada. No sentí nada. No sentí. Nada. Hubo una pausa en mi vida de aproximadamente dos horas. Hubo una pausa y ahora que miro las fotos ya no me encuentro. Cuando me miro al espejo tampoco me encuentro.
Era yo una pequeña cosa que se esforzaba por ser divertida.
Era yo una pequeña cosa que se esforzaba por ser atractiva.
Era tan poca cosa
Tan
Poca cosa.
A mis recuerdos les falta algo, quizá mi necesaria inconsciencia al actuar. Recordar es tan aburrido, termino siempre percatándome de lo inmadura que soy.

14.1.10

canto 1: viento


El viento me dice
que no soy quien soy
en el desierto encuentro la razón

el viento me arrastra
me platica su dolor
y en el desierto sé quien soy

9.1.10

La envidia es una carencia imaginaria
Volarás entre las hojas de papel que romperé ahora mismo para olvidarte.

2.1.10

Baile de salón

Me imaginaste bailando, moviendo los brazos hacia arriba, hacia abajo. Imaginaste mis caderas, trazando círculos torpes, como una lavadora enloquecida, como tu lavadora descompuesta. Imaginaste mis pasos, a veces lentos, a veces suaves, con tacones o descalza, con la melena enloquecida y roja y verde y roja y... Me imaginaste entre tus brazos, insinuando deseo, con mis caderas ansiosas y la locura de esa noche.

Después te fuiste a la cama, solo y con frío, para seguir imaginando algo que podrías vivir si bailaras.

1.1.10

Yo



Pero ésa no era yo. Yo no era el polvo, no era el silencio ni las sutiles marcas de las piedras. No fui las horas que recorrimos, el costo del pasaje o el frío insportable que sentímos al caer. No fui la carga ni las maletas que se pasearon por todo el mundo para llegar a lo mismo. Te digo, serena como siempre, ésa no soy.

No soy el polvo entre tus libros, no soy la música que escuchas. No soy el cuerpo que acaricias todas las noches, no soy la voz que te tranquiliza. Sólo soy polvo y silencio.

No soy las frases interminables que forcejean entre mis labios. No soy la calma de mis dedos, la suavidad de mi pecho o mi sonrisa de lágrimas.

En esos tiempos me confundiste, y hoy me confundes de nuevo, lejos del mar. En una orilla crees que me has visto, y hoy me confundes de nuevo con el espacio vacío entre tus huesos. Esa no soy.

No soy la sangre, no soy el tiempo, no soy los labios ni el cuerpo que miras.

Eso no soy.

30.12.09

pronóstico 2010

Las tazas podrán caer, derramar lo que contienen. La cocina podrá revelarse. Porque tu futuro está lleno de samba, y aunque no es tu culpa la cama quiere temblar... para entonces le será posible. También habrá tristeza en el baño, porque en el baño habitará la muerte de las mascotas de tu infancia. Guardarás silencio en el baño por todos los momentos en los que sufrí, sólo porque sí. Porque en esta vida hasta el viento fue diseñado para armonizar mis lamentos. Y así cambiará este año, de la primavera al verano, mientras guardas silencio pensando.

Quizá pierda uno o dos dientes después de reírme a tu lado. Perderé mi dentadura por tanto amor que le tengo a la gracia amarga. Y pasarán tantas tantas tantas cosas, que no podré más que reír como quien bebe las últimas gotas en el desierto.

29.12.09

Tú me confundes

En apariencia, sí, es coherente. Como lo dices tú, suena coherente, sí, soy egoísta. Tengo la culpa. Sí, no tengo idea de lo que es una línea que se mantiene recta, sí, de principio a fin, sí, no soy coherente a tu lado. No tengo idea de lo que son las cosas si van numeradas, sí, de tu principio a mi miedo. Sí, creo que me confundiste,no, no fue desde el inicio. Y volviendo a las líneas que acaban, sí, esto termina ahora mismo, sí, soy incoherente y te marco mañana.

11.12.09

Cosas que no se superan fácil

Todos tenemos una herida, algo que nos dolerá por siempre, que sangrará eternamente.
Una herida y nada más: Lágrima pequeña, lágrima constante, zumbido vibrante, zumbido silencioso, eternidad que desgarra. Eternidad a secas. Una carencia enorme, una debilidad profunda y evidente, lista para sangrar hasta el cansancio de los otros. Muy parecido al infierno, pero con Dios de tu parte.

Y yo podría sentarme todo el día
todos los días de esta vida
en esta mesa redonda y de madera
para buscar las palabras: lágrima, zumbido, imposibilidad, diente, retorno, eternidad, hueco, carencia, y de nuevo, mi imposibilidad para mirar hacia otra parte.

Podría pasar toda mi vida en esta mesa buscando y encontrando las palabras que describen lo que siento. Y para qué?
no dejará de doler aunque recorra el diccionario de la A a la Z robando aquello que más se ajuste a eso que me duele siempre. Porque conozco mis límites, y sé que hasta en el diccionario hay una última página, un punto final. Y ya agotadas las palabras quizá aún me sienta triste, vacía y rota.

Porque cuando alguien golpea ansiosamente la botella del diccionario para sacar las últimas gotas es porque previamente se ha bebido cientos de horas mirando al cielo tratando de comprender, de comprender, de comprender.

Y el cielo, que sólo tiene estrellas, y esa botella de papel, que sólo guarda definiciones, y este saco de huesos y piel y miles de lunares, que sólo sabe responder con lágrimas.

No tengo remedio.

Cómo sacar entonces una respuesta de ahí, con mis definiciones, estrellas y lágrimas. Mis lágrimas vencen a las definiciones y dejan en mi mente nada más que manchas, manchas. Muchas manchas de razón. Y las estrellas, que no se mueven, que no cambian, que sólo anuncian el fin del mundo, a mí me dicen que esa es mi deuda por otras vidas, por otros tiempos en los que supe lastimar, latiguear, lapidar. Por otros tiempos con sus números interminables y pendientes.

Pero la vida sigue, supuestamente. Así la vida transcurre, llena de deudas, fingiendo que salta de página en página, de la A de alegría a la Z de zacate. Así transcurre este saco de huesos, piel y lunares, buscando respuestas en las estrellas que mueren trás anunciar que el sol se apagará muy pronto. Lanzo palabras para saciar a esos números interminables y pendientes.

Los números rascan en mi mente, desgarran mis ojos, buscan en mi corazón el hueso que perdieron. Debilitan mis manos, rompen mis tobillos, se limpian los dientes con mis costillas y me recuerdan lo que es la eternidad a secas, siempre con Dios de mi parte.