11.6.08
Admite!
Ya, deja la indignación. Todos sabemos que los hombres dedican poemas a cambio de sexo y las mujeres escriben por falta de aprobación.
Deberías leerme
Yo sé que tu vida es monótona, nada perversa y se parece a ti. Por eso, deberías leerme siempre. YO, que sólo soy un elefante enorme y gordo.A mí deberías leerme. A mí que vivo lejos. A mí, que estoy aquí: monótona y nada perversa. A mí que me parezco tanto a ti.
8.6.08
Bitácora: Para que me conozcas

De dónde sacaron eso de que ¿cómo? ¿que a mí me gustaban las manzanas? Seguramente sí. Tal vez del patético bolso roído de tu mago amigo, ese mago. Perdón, sí, ya sé. El bolso no tiene la culpa, pero veces lo viejo me da culpa. Miro el pantalón desgastado de un hombre y pienso en el campo seco, y en las vacas flacas y en su estómago cantándole a los muertos. Miro el bolso desgastado de una señora y me siento mal; el mío no me ha importado nunca, pero su pobreza me recorre los brazos porque los azota.
En San Telmo todo me dolía porque todo era viejo. La nostalgia a veces duele más que muchas cosas. Pero yo me acostumbré.
Primero, esquivaba ciertas calles, sobre todo las calles donde vendían antigüedades. La taza y el reloj, el payaso y la coca-cola de los años sesentas o cuarentas o qué se yo. Todo era igual de viejo ahí, pero era yo la que robaba tiempo.
El lado izquierdo, el lado invadido. Fachadas nuevas, remodeladas, y de alguna forma, extranjerizadas. Evidentemente, por ahí yo, siempre. Il forno de San Telmo, ahí yo, ahí mis desayunos y mis tardes. Y el lado izquierdo… demasiada tradición para alguien que ni siquiera supo mamar nunca nada; nada de su mariachi, de su tequila, de su chile… mira que puedo ser vulgar.
Uno se acostumbra a todo mientras se pierde en la mancha, aun con la certeza de que no se puede encajar del todo, con todo y la buena voluntad. Eso no se puede. Yo por eso nunca pude acariciar al perro tuerto -el de la cantina vieja con los dueños viejos, las pizzas deliciosas y el güisqui baratísimo-. Por eso pagaba el doble por el viaje en taxi, por la vista y por el mate. Lo justo. Eso sí, jamás me cobraron los abrazos y mira que Buenos Aires sí me quiso, aunque nunca me gustaron sus manzanas.
5.6.08
El piojito
El tiempo debería
A veces
Quisiera regresar un poco, dos pasos. A ve
Yo quisiera,
Yo sé
pero sé, que nunca más seré.
Sentarme en sus piernas. Quedarme dormida, mientras con sus manos me aplica un revolucionario “piojito”. Noto, inevitablemente, que mis palabras tienen 25 años y han perdido su inocencia (hago drama). Me miro. ¿Cómo es que todavía me da risa? Yo ya no soy inocente (hago drama). Junto con el cuerpo envejecen mis palabras(sí que hago drama). Mis palabras huelen a perfume Chanel; huelo a señora (soy realista). Ya no estoy en edad de vestir minifaldas y decir groserías sin que suene horrible. ¿Ya no estoy en edad de que me hagan piojito? Ya no puedo sentarme en sus piernas… Aunque el piojito, el piojito es para siempre.
A veces
Quisiera regresar un poco, dos pasos. A ve
Yo quisiera,
Yo sé
pero sé, que nunca más seré.
Sentarme en sus piernas. Quedarme dormida, mientras con sus manos me aplica un revolucionario “piojito”. Noto, inevitablemente, que mis palabras tienen 25 años y han perdido su inocencia (hago drama). Me miro. ¿Cómo es que todavía me da risa? Yo ya no soy inocente (hago drama). Junto con el cuerpo envejecen mis palabras(sí que hago drama). Mis palabras huelen a perfume Chanel; huelo a señora (soy realista). Ya no estoy en edad de vestir minifaldas y decir groserías sin que suene horrible. ¿Ya no estoy en edad de que me hagan piojito? Ya no puedo sentarme en sus piernas… Aunque el piojito, el piojito es para siempre.
2.6.08
Ciertos días en la vida...
Todos salieron a buscar al día que habían perdido. Yo sabía que mi Lunes no podía estar lejos; lo sabía sin saber porqué. Tal vez, no lo sé, pero me atrevería a decir que lo conozco lo suficiente como para no buscar directamente en el parque.
Esperar tu dosis, tu respectivo día de angustia… La verdad, ya me da lo mismo.
Sé que volverá aunque no salga a buscarlo; que volverá siempre, aunque yo quiera que se pierda y no regrese nunca. Mira que lo predecible siempre desanima. Porque los días son como los felinos; vuelven para torturarnos con sus ojos.
Todos salimos a buscar, porque los días se fueron y nos dejaron bebiendo limonada como maricones felices. Me gustan los maricones. Me gusta la limonada, y todo está bien pero no soporto eso de buscarte.
En el camino me encontré al loco de los ojos morados y la sonrisa de siempre. Traía una bata de dormir y esa gorra que no entiendo bien qué cubre. Ése, el que un día dijo que mi amor era un San Santo, como todo lo que sangra por su duración…
Traía un látigo en la mano y había perdido a su Domingo. Jamás pensé que un domingo pudiera domarse. De cualquier forma yo saludé y le dije “Muy buenas tardes vecino” y me fui para el parque a buscarte.
Esperar tu dosis, tu respectivo día de angustia… La verdad, ya me da lo mismo.
Sé que volverá aunque no salga a buscarlo; que volverá siempre, aunque yo quiera que se pierda y no regrese nunca. Mira que lo predecible siempre desanima. Porque los días son como los felinos; vuelven para torturarnos con sus ojos.
Todos salimos a buscar, porque los días se fueron y nos dejaron bebiendo limonada como maricones felices. Me gustan los maricones. Me gusta la limonada, y todo está bien pero no soporto eso de buscarte.
En el camino me encontré al loco de los ojos morados y la sonrisa de siempre. Traía una bata de dormir y esa gorra que no entiendo bien qué cubre. Ése, el que un día dijo que mi amor era un San Santo, como todo lo que sangra por su duración…
Traía un látigo en la mano y había perdido a su Domingo. Jamás pensé que un domingo pudiera domarse. De cualquier forma yo saludé y le dije “Muy buenas tardes vecino” y me fui para el parque a buscarte.
11.5.08
Bitácora
Durante toda la semana Don Yogi Shangalanga dijo: “Visualiza y suelta”.
Obedientemente intento: visualizo y me vomito para sostenerte.
Obedientemente intento: visualizo y me vomito para sostenerte.
Yo tampoco voy a cambiar
11.3.08
Buenas noches
25.2.08
TV ofertas

Y como la sonrisita soberbia y fofa nunca falta, en este paquete intelectual se incluye por decreto el derecho de humillar a todo aquel que desconozca la puntuación correcta, la conjugación exacta y el nombre impronunciable del nuevo Premio Nobel de Literatura. Si usted se anima y compra este paquete, recibirá la gran virtud de ¡leer y escribir correctamente! Pero si llama durante la próxima media hora, recibirá sin costo adicional la posibilidad de nombrar a todo aquel que le rodea de las siguientes formas: inculto, naco, chusma, indiorante y mexicano.
¡Señora! No deje escapar la oportunidad de insultar a todos sus semejantes. Recuerde que siempre habrá alguien que sepa la respuesta correcta y no va a ayudarle por fofo y cuadrado. Mejor, suscríbase ya a toda publicación culta y redoblada por un costo mínimo de envío. Pero ¡espere! si llama ahora mismo recibirá también un diccionario de la Real Academia Española para que en esas comidas incómodas y fru-frus nadie se burle de usted. No lo piense más, la oportunidad de sobrevivir a la carroña intelectual de nuestro país está en sus manos y en única oferta especial.
Y recuerde que ¡en febrero son las inscripciones!
Nuestro pan de cada día

La miraban siempre escépticos, deformes y gordos mientras intentaba controlar el temblor de sus manos. Esa cucaracha deseaba más que nadie compartir su pasión con los alumnos de aquella universidad elitista y mediocre. Era examinada por un grupo de personas que, en cuanto aprendieron a hacer sumas con los dedos, cobraron un cheque y cobraban sus cheques y cobraban sus cheques y la examinaban. Era examinada por los nietos de uno que otro intelectual muerto y olvidado. Estiraba poco a poco la tela de un vestido hecho a mano que, para esos escépticos y gordos, era solamente un pedazo más de su pobreza. La miraban vacíos. Pensaban en sus cheques y sus cheques y sus cheques. No la examinaron nunca porque la canalizaron desde siempre hacia la puerta, porque ahí se pone todo lo que no ha pasado por la podredumbre del aliento literario.
24.2.08
Frente al espejo

Una rata
Tocó la mía puerta
Abrí
La miré
Me miró
Más tarde en el bar...
- ¿Me creería usted, viejo panzón, si yo le digo que la rata se presentó como un artista?
-Así que piensa que estoy loca… me parece justo. Después de todo, yo opino que su panza es verdaderamente una panza y nada de gorditos, rollitos u otra cosa parecida al tejido adiposo.
-No señor, verdaderamente es usted un gordo marrambo, incapaz de entender la verdad.
-Le digo que me miró.
-Le digo que la miré.
-¿Me cree cuando le digo que incluso la rata expuso en New York? Lo sé. La vida es complicada cuando una palabra no significa nada…
-Los puntos suspensivos no suspiran y falta una pausa que, por ahí, frene la confusión de una rata artista que, ahora mismo, flota en la tina para relajarse.
-Según la rata para ser artista hay que pensar, y pensar le cuesta mucho porque (según ella) también hay que pensar por los demás.
-¿Se imagina Mr. Gordo?, la pobre rata haciéndole el favor y usted ni en cuenta.
Sombras en tiempos perdidos

Supongo que el día de hoy amanecí nostálgica y, sólo por eso, elegí cierta música para calmarme. Por la mañana escuché a Led Zepelin y justo ahora Los Caifanes me arrullan antes de ir a la cama, lo cual me excusa de sintonizar la entrega de los premios Oscar que tanto emociona a los fashionistas...Porque mientras Saúl Hernández le cantaba a una "piedra" para que no lo deformara más, yo iba al jardín de infantes y lo único que me importaba en la vida era una semilla de frijol que lentamente crecía dentro de un algodoncito. Recuerdo la primera canción de Caifanes que grabé en mi cabeza. Se llama "viento" y a la fecha hace que me den ganas de llorar porque me recuerda que voy a morirme un día. Por más ridículo que suene creo con firmeza que la música existe para eso: para recordarnos lo sublime y la muerte. Si la música fuera un color Caifanes sería púrpura y Café Tacuba sería anaranjado.Pero casi siempre todo lo bueno toca fondo, pronto, y de nada sirvieron las letras de Saúl sin los acordes que aquel señorito gruñón componía (Alejandro Marcovich)durante los ochentas y noventas. Por eso, a continuación incluyo ciertos versos de "Sombras en tiempos perdidos" para que aquellos que todavía esperan a una banda mexicana (no reencuentros nefastitos)que produzca esa sensación de vértigo y caída..
Voy, a través del cristal
Microscópico de tu piel celular.
Ciego incompleto terreno cruzado.
De esquina a esquina te pierdo.
De esquina a esquina te pierdo.
Junta tu rostro mojado con el mío.
Nunca me quites es embrujo tuyo.
Ay amor hazme creer que todo es verdad.
Ay amor hazme brincar sobre el mar.
Somos sombras
En tiempos perdidos.
Quiero romper el cristal
Que empana mi cuerpo confuso, difuso.
Muerdo historias humanas
Que nunca han sido comprendidas, olvidadas.
Junta tu rostro molido con el mío.
Nunca me lleves a templos perdidos.
Ay amor hazme creer que todo es verdad.
Ay amor hazme brincar sobre el mar.
Is that the way it ought to stay?
18.2.08
Loca
Ojalá estuviera loca, como dice ella. Loca de remate. Simplemente loca. Modestamente loca. Razonablemente loca. Moderadamente, loca-loca. Felizmente loca, pero no. Ojalá estuviera loca, cien por ciento loca y fuera, como dice ella, una con orgullo loca. Ella que es vampiro, ella que succiona el aire de cualquier cobarde con creatividad. Yo quisiera darle la razón a una mujer que siente miedo…
Obsesión por los pies
El pasado
Ese día yo quería agua. Yo quería brillo y viento. Así que me lancé desde un barda llena de hojas secas. Porque yo quería sentirme fresca, liviana, real y, sentada en un banquito haciendo sumas, me sentía persona; me sentía persona real.
Me sentí de carne y hueso y tiempo. Ese día, yo quería silencio y quería agua. Brillar con la humedad de un montoncito negro que se llama tierra. Yo estaba sentada haciendo sumas, siendo lo que eran todos cuando tienen ojos y cabeza y cuerpo, pero yo quería flotar para ser verdura o loto o terrón de azúcar. Porque yo quería aflorar y los pies pesaban mucho.
Y los pies pesaban. Pesan. Floto. Y los pies me pesan mucho, floto. Porque a veces pesan y yo soy verdura y matatena y me siento el hueso enmarañado que me pesa más de lo que peso, yo que soy verdura. Yo que soy terrón de azúcar, quiero brillo y viento. Porque tengo cuerpo y duelo como duelen las verduras cuando parten. Tengo cuerpo. Veo. Duelo como duelen las verduras cuando me mastica estar sentada. Hago sumas de los dientes que han caído: diente más diente es cuerpo.
Y yo entiendo porque pesa. Mucho.
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