20.4.10



Las reglas del juego son:

No mirar
No tocar
No sentir

El regalo del juego es :

olvidar
olvidar
olvidar

No tocar nunca más el dolor.

No nombrar
No mirar
No sentir

Que el pasado retumba en el cuerpo
y las marcas parecen brillar

Y si un día pude
Si tal vez un día quise
tal vez sonreír

un día di mil vueltas
para ver el cielo como es

pero hoy estoy aquí
tan dispuesta a jugar
con mis nuevas reglas

no mirar
no llorar
no sentir

4.4.10

Semana Santa

En abril Dios cierra los ojos

Mientras tanto, algunos pecan con menos culpa y yo hago como que descanso y me tomo una cerveza tras otra. Pero yo no culpo a Dios. A mí me queda claro que Dios no existe para vigilar a nadie. No, Dios no es una madre abnegada como esa de la mesa de enfrente que regaña a un niño desobediente y retador. Dios no maleduca.

Y mientras tanto el sol me quema y me crece la barriga. Me quema las piernas, me quema la poca calma que me queda en este pueblo húmedo y aletargado.

Miro la botella una y otra vez. No entiendo bien, pero el agua nomás no se me antoja. Miro mi barriga, crece y crece y el sol me suda y me sacude las entrañas, y nada. No estoy aquí para que pase algo. Y a veces pienso que así será con todo.

No estoy aquí para salvar al mundo; para juzgar al mundo. No voy a redimir a nadie.

Y el mar está tan puerco, lleno de bolsas y botellas verdes. No quedan ganas de sumergir siquiera la punta de la punta de mis pies. Sólo me queda la orilla de la orilla, con mi barriga y mi cerveza fría…

1.4.10

What am I supposed to do now.
If its over.
Why to go on?

What am I supposed to say now
I wont talk again…
Cause its over
No use no use no use

How am I supposed to go on?
Maybe I should dance
Maybe I should I say:


I’m so afraid of me
What am I supposed to hold now
With my selfish hands

Im so afraid of me
no one shares this scary thoughts between
all my memories

what am I supposed to feel now
if my hearth is no longer here
No use no use no use

how am I supposed to react
if you burned my life
just for fun
just for fun

Im so afraid of me
cause I am supposed to forget
all that love
just for nothing...
Hoy me siento triste. Triste a secas. Resulta que, quería con locura un perro. Leí libros, leí revistas, leí folletos, leí tarjetas. Platiqué con veterinarios, discutí con mi mamá... quería lo que mucha gente arrumba en su garage. Quiero un perro, quiero querer a un perro. Y un día en la playa vi al perro que mejor me quedaría mientras su dueña le lanzaba un pedazo de madera y jugaba con él. Quiero querer a un perro. Me acerqué, acaricié, pregunté, platiqué... estoy tan triste. No sé qué tengo que hacer para conseguir la dignidad de un hogar. Quiero un perro.

12.3.10




Me pidió unas cobijas que dejó la última vez que nos vimos. Yo le mentí como siempre. ¿Que qué hice con tus cobijas? Se las regalé al policía. No importa, eran horribles.
Yo le mentí porque me gusta observar su sorpresa, su enojo y su sonrisa.

9.2.10


Y así como te vas, como te pido que te vayas, así, de forma simultánea, han de caer las piezas de mi cuerpo que te amaban, que te amaron, que te han memorizado innecesariamente.

Mi cuerpo escuchó tu sonido y te encontró en la inestabilidad y el tiempo.

Mi cuerpo
Mi piel
Mi cuello

Tienen un pacto con tu boca

Pero mi corazón nunca ha podido conformarse
Sufre una búsqueda de muerte
Sufre una búsqueda sin cuerpo
Sufre una ausencia que parte de este mundo y me trasciende

Y así como te vas me marcho yo también
A los espacios solitarios
A los momentos nuevos
Y a mis atardeceres en desiertos que llaman desde siempre
yo estoy aquí para marcharme a solas


Te doy las gracias, y así como te vas me marcho yo de nuevo
A la deriva de una espera inexplicable
A sumergir los pies en la aridez de este desierto
En el que sólo Dios comprende lo que siento.

30.1.10

Cuando me di la vuelta pude mirar al mar llevándose esas ropas que fui quitándome a lo largo del camino. Porque dejé de buscar un lugar en ese espacio tan conocido. Cuando miré las fotos no sentí nada. No sentí nada. No sentí. Nada. Hubo una pausa en mi vida de aproximadamente dos horas. Hubo una pausa y ahora que miro las fotos ya no me encuentro. Cuando me miro al espejo tampoco me encuentro.
Era yo una pequeña cosa que se esforzaba por ser divertida.
Era yo una pequeña cosa que se esforzaba por ser atractiva.
Era tan poca cosa
Tan
Poca cosa.
A mis recuerdos les falta algo, quizá mi necesaria inconsciencia al actuar. Recordar es tan aburrido, termino siempre percatándome de lo inmadura que soy.

14.1.10

canto 1: viento


El viento me dice
que no soy quien soy
en el desierto encuentro la razón

el viento me arrastra
me platica su dolor
y en el desierto sé quien soy

9.1.10

La envidia es una carencia imaginaria
Volarás entre las hojas de papel que romperé ahora mismo para olvidarte.

2.1.10

Baile de salón

Me imaginaste bailando, moviendo los brazos hacia arriba, hacia abajo. Imaginaste mis caderas, trazando círculos torpes, como una lavadora enloquecida, como tu lavadora descompuesta. Imaginaste mis pasos, a veces lentos, a veces suaves, con tacones o descalza, con la melena enloquecida y roja y verde y roja y... Me imaginaste entre tus brazos, insinuando deseo, con mis caderas ansiosas y la locura de esa noche.

Después te fuiste a la cama, solo y con frío, para seguir imaginando algo que podrías vivir si bailaras.

1.1.10

Yo



Pero ésa no era yo. Yo no era el polvo, no era el silencio ni las sutiles marcas de las piedras. No fui las horas que recorrimos, el costo del pasaje o el frío insportable que sentímos al caer. No fui la carga ni las maletas que se pasearon por todo el mundo para llegar a lo mismo. Te digo, serena como siempre, ésa no soy.

No soy el polvo entre tus libros, no soy la música que escuchas. No soy el cuerpo que acaricias todas las noches, no soy la voz que te tranquiliza. Sólo soy polvo y silencio.

No soy las frases interminables que forcejean entre mis labios. No soy la calma de mis dedos, la suavidad de mi pecho o mi sonrisa de lágrimas.

En esos tiempos me confundiste, y hoy me confundes de nuevo, lejos del mar. En una orilla crees que me has visto, y hoy me confundes de nuevo con el espacio vacío entre tus huesos. Esa no soy.

No soy la sangre, no soy el tiempo, no soy los labios ni el cuerpo que miras.

Eso no soy.

30.12.09

pronóstico 2010

Las tazas podrán caer, derramar lo que contienen. La cocina podrá revelarse. Porque tu futuro está lleno de samba, y aunque no es tu culpa la cama quiere temblar... para entonces le será posible. También habrá tristeza en el baño, porque en el baño habitará la muerte de las mascotas de tu infancia. Guardarás silencio en el baño por todos los momentos en los que sufrí, sólo porque sí. Porque en esta vida hasta el viento fue diseñado para armonizar mis lamentos. Y así cambiará este año, de la primavera al verano, mientras guardas silencio pensando.

Quizá pierda uno o dos dientes después de reírme a tu lado. Perderé mi dentadura por tanto amor que le tengo a la gracia amarga. Y pasarán tantas tantas tantas cosas, que no podré más que reír como quien bebe las últimas gotas en el desierto.

29.12.09

Tú me confundes

En apariencia, sí, es coherente. Como lo dices tú, suena coherente, sí, soy egoísta. Tengo la culpa. Sí, no tengo idea de lo que es una línea que se mantiene recta, sí, de principio a fin, sí, no soy coherente a tu lado. No tengo idea de lo que son las cosas si van numeradas, sí, de tu principio a mi miedo. Sí, creo que me confundiste,no, no fue desde el inicio. Y volviendo a las líneas que acaban, sí, esto termina ahora mismo, sí, soy incoherente y te marco mañana.

11.12.09

Cosas que no se superan fácil

Todos tenemos una herida, algo que nos dolerá por siempre, que sangrará eternamente.
Una herida y nada más: Lágrima pequeña, lágrima constante, zumbido vibrante, zumbido silencioso, eternidad que desgarra. Eternidad a secas. Una carencia enorme, una debilidad profunda y evidente, lista para sangrar hasta el cansancio de los otros. Muy parecido al infierno, pero con Dios de tu parte.

Y yo podría sentarme todo el día
todos los días de esta vida
en esta mesa redonda y de madera
para buscar las palabras: lágrima, zumbido, imposibilidad, diente, retorno, eternidad, hueco, carencia, y de nuevo, mi imposibilidad para mirar hacia otra parte.

Podría pasar toda mi vida en esta mesa buscando y encontrando las palabras que describen lo que siento. Y para qué?
no dejará de doler aunque recorra el diccionario de la A a la Z robando aquello que más se ajuste a eso que me duele siempre. Porque conozco mis límites, y sé que hasta en el diccionario hay una última página, un punto final. Y ya agotadas las palabras quizá aún me sienta triste, vacía y rota.

Porque cuando alguien golpea ansiosamente la botella del diccionario para sacar las últimas gotas es porque previamente se ha bebido cientos de horas mirando al cielo tratando de comprender, de comprender, de comprender.

Y el cielo, que sólo tiene estrellas, y esa botella de papel, que sólo guarda definiciones, y este saco de huesos y piel y miles de lunares, que sólo sabe responder con lágrimas.

No tengo remedio.

Cómo sacar entonces una respuesta de ahí, con mis definiciones, estrellas y lágrimas. Mis lágrimas vencen a las definiciones y dejan en mi mente nada más que manchas, manchas. Muchas manchas de razón. Y las estrellas, que no se mueven, que no cambian, que sólo anuncian el fin del mundo, a mí me dicen que esa es mi deuda por otras vidas, por otros tiempos en los que supe lastimar, latiguear, lapidar. Por otros tiempos con sus números interminables y pendientes.

Pero la vida sigue, supuestamente. Así la vida transcurre, llena de deudas, fingiendo que salta de página en página, de la A de alegría a la Z de zacate. Así transcurre este saco de huesos, piel y lunares, buscando respuestas en las estrellas que mueren trás anunciar que el sol se apagará muy pronto. Lanzo palabras para saciar a esos números interminables y pendientes.

Los números rascan en mi mente, desgarran mis ojos, buscan en mi corazón el hueso que perdieron. Debilitan mis manos, rompen mis tobillos, se limpian los dientes con mis costillas y me recuerdan lo que es la eternidad a secas, siempre con Dios de mi parte.

6.12.09

tres veces



La vida me ha dado suficientes oportunidades para ser amada. La vida me ha dado todo para destruirlo, todo, cuantas veces lo requiera. La vida me da y yo te quito. Te desprendo la sonrisa y tú te quedas pensando en varias cosas. Piensas, por ejemplo, que regresaré. Piensas que lo siento, y sí lo siento... La vida a mí me da la muerte, me la envía en cajas bien envueltas con papel. La vida a mí me da la muerte y yo te la comparto con mis besos. La vida me da para que te quite. Por que soy una carencia enorme. Soy un silencio de montaña, soy un camino que se recorre a solas mientras se devora. La vida y yo, la muerte y yo, y luego tú mirando este espectáculo sin risas. No has entendido nunca que hay situaciones en las que conviene no mirar, no caminar despacio mientras el sol te quema. Soy un desierto que espera, porque la vida me ha dado esa tarea. Yo la cumplo y te devoro con mis noches frías. La cumplo y te amenazo con el veneno de mis dientes. No vas a poder conmigo porque es la muerte quien decide en esta noche.

4.12.09

Desmantelar



Poco a poco caen todas las piezas que me configuran

dejo ir
y me desprendo a solas
de los ritos
y las voces que antes apreciaba tanto

25.11.09

Se rompió el cristal azul que sostenía entre mis manos, en pedazos, todo roto, eso que a ti te gustaba de mí. En pedazos todo, eso que a mí me gustaba de ti. Se perdió el efecto tierno de las páginas tiernas de los libros, tiernos, que leímos separados, que leímos cada quien por su cuenta, uno pensando en el otro. Porque llevaste mis páginas a otros espacios, a nuevos tiempos. Me llevaste lejos de ese cristal azul y dejaste que otros tiempos leyeran esas páginas tiernas. No voy a meterme con el tiempo. Sólo sé que los llevaste lejos de mí y ahora sólo queda nuestra música como un espacio eterno.

16.11.09

A veces un recuerdo entusiasma más con su vacío.

8.11.09

Nadie te ha dicho nada

Si alguien te hubiera dicho que con el paso del tiempo pasaría esto, quizá jamás habrías vuelto. Nadie te dijo nada de lo que aquí pasaba. Nadie te dijo que las cosas se derraman, expandiendo su tristeza incluso en los rincones de la alfombra más oscura. Porque la tristeza tiene sus aromas y es difícil olvidarlos. A tu padre le llegaba con el frío, a tu hermana con el aire de tu ausencia. Y contigo es diferente, se vuelve extenso y negro, todo.

Si alguien te hubiera dicho que con el paso del tiempo esto se deforma, pierde su chiste y su color… quizás jamás hubieras esperado nada. Nadie te dijo que las cosas se terminan y las personas cambian y así también tu rostro se transforma inexplicable. Porque el tiempo tiene sus matices, todos grises, y a tu madre le transforman la mirada, mientras que a tu hermano se le tiñe la sonrisa por lo que ha pasado ya.

Nadie te dijo nada y por eso estás aquí. Esperando como todos a que la vida pase, sin mayor explicación. Viviendo cada ciclo, cada ruptura, cada cambio. Si alguien te confesara que no hay final, que no hay principio y que es eterno este dolor…

7.11.09

El viento existe para que sólo recordemos lo bonito

29.10.09

Aquí, tan lejos.

Así que busqué la montaña más lejana, más lejana, más lejana. La busqué y dejé mis zapatos en el camino. Porque tiene que doler. La redención, el arrepentimiento, la purificación, esas cosas que valen tienen que doler. Así que tomé mis zapatos y decidí enterrarlos junto a una planta enorme y muerta del desierto. Le dije “No he sabido caminar y estoy vacía. Muerta como tú” y me fui descalza caminando hacia la montaña porque era necesario platicar con Dios. Y me fui descalza provocando al cascabel de las serpientes del desierto. Necesito su veneno. Y me fui descalza hacia la montaña para platicar con Dios. Imaginé la muerte más violenta. Imaginé la muerte que deseaba. Quise pagar. Sentir todo el dolor, toda la muerte, toda la noche que abunda entre la tierra seca, y lo intenté con los pies desnudos y la boca seca. Quise la muerte a cambio de la redención. Pero la noche pasó y las estrellas nunca se aparecieron. Qué voy a hacer entonces con el día, con mis pies descalzos y mi boca derramándose? Qué haré yo sin la montaña más lejana, sin el desierto redentor y sin Dios… cómo termina un cuerpo que no ha tenido fe más que en las propias mentiras que se cuenta? Todo eso pasa mientras espero a que amanezca aquí, lejos, lejos, lejos, de mi montaña.

Cosas que duelen

Qué voy a decirte yo? Pude haber pasado por ahí esa noche. Pasan tantas cosas que bien pudo ser mi cuerpo el que miró tu sombra en esa noche, yo no sé. Pudo ser tu cuerpo o pudo ser tu sangre, existen pruebas para eso… y hoy estás ahí, tendido en esa sábana de llanto. Nadie de los que te lloran te amó tanto como yo, y mira que nos separamos hace muchos años. Eran otros tiempos los tiempos de adobe que vivimos.

A nosotros nos tocó el campo y las tardes de cielos apabullantes. Mira que estuvimos juntos muy poquitos días. Tú seguiste como siempre, sin palabras y sin gestos suficientes para descifrarte. Yo no pude, no al principio. Pude haber pasado por ahí esa noche porque me tardé en dejarte ir. Porque pude, te olvidé aunque por las tardes continué deseando tu mirada. Pude porque te olvidé. Pude a veces.

Qué te digo yo? Digo que te ves muy bien ahí muertito en esas sábanas y en esa caja y mira que no soy tu viuda. No soy ni siquiera una persona conocida en esta tarde llena de galletas y café. Soy más bien lo que provoca el silencio entre las miradas conocidas. Soy yo, tu vieja anécdota de campo y cielos escandalosos… soy yo, el corazón que se rompió a partir de tu silencio. Sólo soy yo, qué voy a decirte entonces?

El camote... sale!

My name is sweet potato
I am a lovely, tender and sometimes very ugly
Sweet potato

I used to be a person and, obviously, I used to eat other sweet potatoes, because that’s what humans do. They eat whatever they find on their ways. Oh, those days… eating tender sweet potatoes was so delicious, much better than being eaten by others… what can I say, I was a selfish beautiful person who had many friends, many lovers and lots of food in the fridge. Now, by the way, for those who are wondering if karma is making me live in someone’s fridge…No way amigo! Now Im just a sweet potato who still has many friends, many lovers, doesn’t have to live in an awful fridge and pays its karma by not being able to eat other sweet potatoes.

What a terrible end for a sweet potato! And what a terrible story as well…

23.10.09

Muchas vidas

Quizá tendría que morir de nuevo para explicarte lo que pasa aquí. Tal vez sin cuerpo, tal vez sin voz, pueda explicarte lo que pasa aquí. Porque en este momento el corazón también me está latiendo en otro tiempo más amarillo y cálido.

Yo no sólo soy yo, yo soy también la tarde cálida de aquel octubre del 68. Yo soy también las escaleras de un edificio que hoy está desquebrajado. Soy la unidad habitacional de ladrillos rojos. Comprenderás entonces la confusión que tengo en este loft de lujo, entre tus libros de arte y la seda de mi vestido. Y sé que soy también estos labios rosas y estos pechos medianos.

Soy la mujer que vive sola y cultiva flores. Soy la mujer que habita un espacio tranquilo y brillante como tu loft citadino. La casa es del padre y la vive la hija. La vive la hija. La vive la hija, en silencio, mientras cultiva flores que mueren por falta de agua. Soy a mujer que ha decidido cultivar flores para presumir una ocupación. Qué tal, sí, yo me dedico al cultivo de flores…

Tendría que morir de nuevo para justificar mi indiferencia no a la injusticia o al hambre de mi país. Mi indiferencia es al tiempo por ser de entre todas las mentiras la más grande. En mi mente puedo bailar en África o sacudirme la pereza en una playa de Oaxaca. Todo en mi mente. Pero en la música yo sé que el tiempo miente. Yo sé que me ha mentido siempre y soy y fui esa unidad de ladrillos rojos y en mis pasillos corrían balones de fútbol.

Nadie puede sanar esta herida reencarnada. Tendría que morir de nuevo para que entiendas que en este espacio lleno de tiempo y mentiras nunca podré sonreír porque me duelen los llantos pasados que se colaron entre este cuerpo y me recuerdan por siempre de dónde vengo.

Tendría que morir de nuevo para llevarte al desierto conmigo y compartirte la sed añorada, el eterno aliento. Tendría que morir de nuevo y aun así no sería lo mismo. Porque mi salvación es mi culpa, en este espacio amable, lleno calma y flores. Soy la mujer que habita su espacio, su tiempo y riega las flores. Soy la mujer tranquila. Soy la mujer que te sonríe con el vestido de seda. Sigo pensando pero tendría que morir de nuevo para lograr que me entiendas.

20.10.09

Voces que existen

De verdad yo no te entiendo, lo tienes todo. Eres una persona enferma de normalidad. Haz un esfuerzo por no olvidar los detalles… cariño, los detalles marcan la trascendencia. Pon atención en lo que estás haciendo, parece que lo que quieres es ponerme de malas.

Ah por cierto, aquí no se fuma, así que apagas eso. Estás muy joven para ya estarte matando, porque no mejor te tomas una botella de tiner o pones la cara en el escape del Fermond, estoy segura que huele igualito a tu porquería de cigarro. Y no me veas con esa cara de quiero matarte vieja con olor a queso que uno no tiene necesidad de mirarte.

17.10.09

Fue un error
estar ahí
mirar hacia el camino por el que pasabas


fue un error
imaginar
pensar por un momento en una explicación


fue mi error
quererte
dejar que me invadiera la resignación


fue un error
entregarlo
sangrar aunque doliera tanto el corazón

eso es estar aquí
eso desearte siempre
eso es volver a la noche
sin fuerza suficiente para suspirar

fue
fue
es


fue un error
devorarte.

29.9.09


Según las estrellas carezco de fe, quizá, por una falta de congruencia ideológica al inicio de mi vida. Esa es una acusación muy fuerte, decirle a alguien que su fe es débil, por no decir inexistente y ahora en consecuencia debo salir a buscarla entre las páginas escritas: tarea imposible encontrar a Dios en un libro, especialmente, cuando la búsqueda no es el juego, la vida es demasiado cruda y el tiempo apremia. No, buscar a Dios con una pistola en la frente no es fácil y tampoco es divertido.

Porque yo he buscado a Dios, pero estoy haciendo trampa, las estrellas me advirtieron que lo haría. Estoy haciendo trampa porque estoy pensando a Dios, y pensar requiere de razón, y al parecer la fe no tiene nada que ver con la lógica y la razón, o tal vez sí, pero carezco de conocimientos filosóficos kantianos para comprobarlo. Lo que sé es que las estrellas me advirtieron que la fe es una cosa muy ciega y muy abstracta como la trompa y el colillo roto de Ganesh. Quizá Dios es entonces parte de mi imaginario pagano y mi posmodernismo triste. Quizá se oponga a la ciencia moderna, y prefiera las limpias, el chamanismo, crea en fantasmas y, porqué no, combata a los demonios que poseen a ciertos grupos religiosos !aleluya¡.

También advirtieron que me burlaría, pero es que soy una muchacha alegre y sólo por eso debo gustarle mucho a Dios, porque a veces tengo buen humor y perdoné las amenazas de todas las monjas que me educaron. También me hice de la vista gorda en cuanto a unas cositas "diferentes" en la administración del colegio.

Sí, Dios debe quererme mucho porque yo nunca lo he culpado de esas cosas. Todo bien Dios, tú y yo estamos bien con eso. No eres tú el que necesita mi limosna para la limpieza de los mármoles de esa casa de verano que jamás visitas y no soy yo quien te reclama cada que me sangra el corazón. Yo sé que no estás midiendo mi fe con situaciones extrañas y yo no mido tu bondad con lo que tengo. Yo no soy Job, y ciertamente no sé si podrías ponerme a prueba como lo hiciste con él. Por favor, no lo hagas. Mejor ayudame a entender porqué tengo plutón en conjunción con saturno en casa nueve y hagamos las paces.

26.9.09

lo que pienso sobre la independecia económica

Desarrollar un sistema
Eterno
Para no volver hacia lo conocido
Es algo que yo
No haría
Jamás
Nunca
Jamás
Nunca
Al menos
no
De forma voluntaria

25.9.09

simple

Dicen que el desierto un día fue mar
Y poco a poco fue perdiendo su profundidad
Pero a cambio encontró el silencio
Y después de tanto tiempo
Al fin estuvo solo…

El desierto
Tan seco
Tan lleno de viento
Tan lejano y lleno de secretos
Cómo hizo para poseer algo tan hermoso como la simplicidad?

Tierra y uñas


Hubo un momento, no muy lejano pero sí imposible de olvidar por las heridas que dejó. Hubo un momento en el que pedí a la vida la normalidad embotellada y reluciente de la cual carezco, muy a pesar de desear lo contrario.

Señoras y señores, con todo gusto quise seguir las reglas para brillar un día en la alfombra roja del matrimonio. Me acerqué a la boutique más exclusiva y elegí el vestido más reluciente, más de princesa, y comencé a sentir una tremenda necesidad, casi insaciable, de ser más de lo que era o podía ser yo dentro de algo así, destinado a brillar. Porque me parece fácil, simple, incluso coherente que un vestido así, un objeto tan lindo, posea un destino que yo, ni con mis 103 huesos y mi medula espinal pudiera imaginar.

Un vestido así, de seda, posee como destino brillar por encima del cuerpo que lo viste y si por alguna extraña razón el cuerpo trasciende al vestido, entonces ese cuerpo merece más que nada en este mundo millones de dólares para probar los excesos más tristes y deseables. Pero yo, que no soy un vestido… qué haría yo en una boutique embotellada en esos días queriendo ser lo que no soy.

Sí señora, efectivamente, tengo 26 añotes y si fuera un hombre no tendría más opción que arrastrarlos con cierta vergüenza entre las piernas, pero no, para nada me molesta si me ha llamado usted señora, aunque no entienda bien porqué. Qué mi marido en dónde anda? No señora, por aquí no hay ni marido ni peor es nada, por aquí se ha vuelto complicado confiar y sólo se encuentra usted. Ah, por cierto, tampoco poseo aún mi imperio multinivel de productos Avon. Y a todo esto, su marido donde andará? Todavía duermen en la misma cama?

No señores, yo misma hice favor de quitarme ese vestido y salir rápidamente de la elegante boutique, con mi sed insaciable de necesitarlos a ustedes, al otro lado de esa delgada línea que tracé, sin darme cuenta, hace muchos años.

Todo bien señores, todo bien. Sólo soy una señora que comprende que la sed y la infinita ausencia no se resuelven aquí. Todo bien si para saciar mi sed devoro como un animal poco adiestrado la tierra que atraviesa mi camino y me retuerzo a solas mientras miro el desierto, todavía muy lejos de mí, y la sed aumenta. Porque en la boutique de lujo no tienen tierra para que me arrastre, ni arena para sofocarme. Y evidentemente….

7.9.09

Aquí nomás

Y entre las cosas que duelen quizá te encuentres una foto
Pero las fotos no duelen
No, las fotos no, pero el pasado sí. Y las fotos son fragmentos de momentos que se escapan, y siempre regresan para torturar a los niños que no fueron ni serán bonitos…
Y tú? Eras bonita?
Sí, mucho
Y qué te pasó?
Me enamoré muchacha, me enamoré

6.9.09

5.9.09

Llena de hábitos tristes
mis madrugadas frías.
En esta mala costumbre
mi nuevo hábito:
abrir los ojos
para pensarlo
todo

Todo a las tres de la mañana:
Sin llanto
Sin sueño
y sin cigarros

si, yo sé
ya tiene tiempo
sé que dejé de fumar
pero hoy estoy de madrugada
y SIN CIGARROS!

Sin un agota de amigos
Sin mi destino imaginario
aunque dejé de dormir
y en un presente eterno
la consecuencia abstemia
de no poder soñarte

3.9.09

Pisaremos los charcos

Para Paola

Debes volver para buscar una pequeña caja que dejé enterrada
bajo la sombra de un árbol.

Debes volver para buscar un frasquito azul en el que cabe la prueba de que aún soy capaz de llorar.

Debes partir
y llevar un pan para alimentar a las sombras del desierto,
porque me ayudaron
porque me envolvieron
porque me aceptaron y no dejaron que muriera.

Debes volver y cargar una daga porque ahí sufrí y seguro a ti también te dolerá
cuando recuerdes quién soy
cuando mires lo que te hice
y reconozcas mis ojos
y ya no encuentres los tuyos…

Volverá la sangre
volverá la lluvia
pero debes saber que también en esto estamos juntas.

Debes volver porque también te duele el alma
y aunque pierdas la calma
y no me quieras perdonar
Debes bailar

Cuando el sol se acerque y se quede en tu piel
Cuando de la tierra brote mi sangre
Cuando de las nubes se derrame el rencor
Cuando el viento seque todas la palabras
Y las flores se pierdan
Y los pies te ardan
Deberás bailar
Deberás bailar
Deberás bailar

Y aquí seguiremos tristes
Pero tú debes volver
Por el frasco con la caja y sin el pan
Por tus ojos vacíos
y la calma herida
por tu piel quemada
Para de nuevo entregar la daga y después de tantos años
Ya dejarla partir

Y si después de la sangre
Y si después de la lluvia
Y si después del vacío
Que se quedó esperando
En la sombra de un árbol

Y si cubierta por la lluvia
aún quisieras regresar a mí

Te prometo que esta vez
Sólo bailaremos
Sólo bailaremos
Y con los pies descalzos
Pisaremos los charcos

31.8.09

Las viejas costumbres



Y mirarás las fotografías
Te temblarán las piernas como si fuera ayer
Cuando sentías por primera vez el dolor más agudo
Más profundo
Y más humano que has conocido

Pero el dolor es siempre el mismo
Porque el dolor es uno solo
Y las personas serán lo mismo siempre
Aunque te inventes nuevas tonalidades…

Karma 1


“Su brazo se adormeció mientras los días que se cubren de nubes eran azotados por el enojo de siempre”
Libros del desierto

Dicen que es el enojo de Dios y de los tiempos. Dicen que será como el fin de los tiempos. Será entonces la pausa más limpia, más extensa y más dulce entre todas las pausas del mundo? De todos los finales. A cuántos finales he de asistir? Cuántas veces podrás acabar con el mundo y cuántos diluvios? Cuántas veces se puede salir estando atrapado aquí…Dicen que el enojo de Dios adormece, pero dijeron lo mismo de su misericordia y mira… aquí seguimos.

Dios, no te conozco bien. No sé si eres tú lo que se esconde entre el viento y canta por las noches traspasando la ventana, el muro y el dolor. No sé si es tu voz o mi locura la que se escucha a veces entre las sábanas y las persianas de mi mente. Ya no hablo el idioma con el que me hablas. No sé si eres tú el que me despierta por las noches y empapa mi garganta con esta culpa eterna…

Cómo haré para volver a nuestro desierto? Vivo en una selva, vivo en un glaciar. Cómo haré para revivir en un desierto viejo, seco y devastado? Miro el mapamundi y todo me parece conocido en este ciclo irrepetible, inevitable de las cosas. Y esta culpa eterna. Quién va a perdonarme por las muertes que he dejado en otras vidas?

“!Y quién no!” así me dijo el mensajero para soplar misericordia entre mis labios tristes. “Quién no ha matado a un grupo entero. Quién no ha gozado con el llanto ajeno! Dime tú quién no ha pecado si para eso regresamos siempre aquí!

Yo no lo sé.

Nunca fui alguien que interfiere en los asuntos de los tiempos y yo no sé si tú también te has atrevido a herir al cielo con tu voz ¿Cómo sabría una mosca algo tan simple como la sangre de los tiempos si sólo está volando? Me olvidé de la sangre, de los lamentos y las súplicas interminables. Me olvide de los rostros, de los cuerpos y de la angustia y de la tierra que cubrió sus cuerpos vivos. Y me olvidé de los llantos y la traición y me olvidé y olvidé para volver a la pausa más simple, más extensa. Y a veces pienso que quizá floté un poquito y estuve ahí un segundo, llena de gozo. Llena de gozo… lejos

Y así de nuevo llueve y se moja el cuerpo suavemente con la calma de la tierra. Así de nuevo llueve y vuelven los recuerdos de la sangre que se absorbe para siempre en los desiertos de mi mente. Soy un desierto en el que habita mi pasado triste.

Señor, he pecado. Con este cuerpo de mujer, con esta vida de melancolía y calma. Señor, yo recuerdo. Y aunque me pierdo en los mapas de mi cuerpo y borro mi pasado, Señor, yo no me olvido del dolor causado y veo a la muerte que se acerca y hace que de nuevo me arda esta sangre antigua y sádica. Señor, sigo siendo un perro. Sigo con mi rabia y con mis ganas tristes. Dentro de la calma y la felicidad, sigo con mi sed de sangre.. Cuándo parará? Cuando he de volver a ese momento en el que nada ocurre?

29.8.09

Nueva serie 1

Disculparás…
Mi exceso de sinceridad
Mi falta de razón
Mi enojo

Disculparás
Que yo no entienda nada
Que te pida una explicación
Aunque han pasado cien años…

Porque no puedo disfrutar la noche larga
Yo no puedo concentrarme en el atardecer del mundo
Tampoco puedo disfrutar la enorme abundancia
el Tiempo
el Siempre
Y todo sin ti…

Disculparás
Que necesite tus abrazos
Que necesite tu sinceridad
Y necesite tanto mi pasado

Porque no puedo disfrutar de los demás
No puedo permitirles que me quieran
Porque yo quiero que me quieras tú
y nadie más
Que me prepares galletas me leas un cuento y me lleves a la escuela
Aunque han pasado mil años

Disculparás mi enojo
Esta tristeza
Esta necesidad con sed
Este latido débil

16.8.09

Hoy no podré hablarte de nada nuevo. Ya sé, en este momento todo todo es nuevo nuevo, pero no me pidas novedades porque yo sigo como siempre. Medio triste. Medio alegórica. Medio muerta. Medio encantadora. Medio adolorida por tanta novedad. Qué voy a contarte si no he perdido la pésima costumbre de escurrirme por el camino, y luego estas calles tan soleadas que no perdonan nada y me evaporan sin discreción. Claro. Últimamente el mundo se ha encargado de recordarme justamente eso, que por ser o tener ciertas cosas no puedo derretirme en la calle empedrada, pero tampoco tengo o soy en dólares o euros como para trascender la banqueta y descansar en el lomo de un camello triste. No, yo no me olvido que en este país no hay camellos,
Y sé muy bien que no, las mujeres no se derriten en las calles,y aun así tú has entendido que no encuentro descanso ni en la cama con sus sábanas nuevas.

Qué voy a contarte que sea nuevo, sólo tengo el amanecer de esta mañana desde mi terraza. Muy bonito. Muy enorme. Qué voy a contarte yo de mí si no me alcanzo desde la terraza como un globo triste que no parte más.

25.5.09

Just before the play




I will ask it once again…
what? Nicer?
Ok.

Darling, do you love me?
Do you love me, love me like Sinatra does?
Like my endless summer, like my endless voice?


Do you really really… what?
Again then…

Darling, Do you love me?
Like those whispers blowing through our arms while holding
like the weirdest outfit held by crazy thoughts?


Do you…

Sorry, I can´t do this, I have a question. Do you really think there’s a way to be nice when it comes to asking? Asking about love? Is there a way to be nice at all when it comes to asking?

24.4.09

Y entonces quise ser mujer



Yo también quería postre. Quería vestir una elegante blusa blanca y una entallada falda que resaltara mis enormes años con este cuerpo. Entonces, me sentí pequeña. Sin caderas y sin pecho suficiente para consolar a un hombre, y seguí comiendo mi ensalada de nopales con pequeños trozos de queso.

17.4.09

Medir


He renunciado al privilegio
de andar por el mundo
con una tarjeta
elegantemente escrita con mi nombre

No voy a poder con esa carga

Tampoco puedo con mi voz
con mi rostro
y las marcas de mis manos

Soy una mujer
mediana
en todas sus condiciones

Soy todavía algo
pero perdí mi carácter
y mi cariño
y mis tres formas de reír
y hoy sólo tengo ánimos para aceptar que soy
mediana
lo cual conlleva tristemente al extravío
de una mitad que contenía
mis tiernas ganas de perder el control bailando
y mi apetito feroz por un cigarro al levantarme

He renunciado al privilegio de mirarme en un espejo
para sentir que he ido ganando peso
para sentir vergüenza
He renunciado al privilegio de mirarme

Cargo todo esto
como un castigo justo
porque soy una mujer
mediana
que un día se creyó la idea
de que en este mundo
lleno de desiertos y diluvios
existía lo vasto
lo inmenso
y lo eternamente bello

16.4.09

12.3.09

I still remember those days. The days when I was a scruffy girl, so engrossed in the shapes of the mountains and the innocuous green trees. So immersed in my wondering thoughts. Still there.
What am I supposed to tell you now that you have grown so much and your hair is falling? You will not deter me from jumping on those puddles. I swear Ill do it… in dribs and drabs, but ill do it.

6.1.09

Con la realidad tampoco...

Voy a contarte el cuento de la niña terca que no podía dejar de imaginar.
Imaginó jirafas amarillas cubiertas de motas moradas y les hizo cariñitos en la nariz para que se durmieran.

Imaginó enormes elefantes azules que cabían perfectamente en sus primeros poemas.
Imaginó romances inocentes con las rosas del jardín de su vecino y,
en una de las ochenta vueltas que le dio a la cama y al Caribe, se encontró con una piedra que le pareció interesante. Hablaba poco. No era blanca pero tampoco era negra. Era una piedra que la escuchaba con atención. Y platicó con la piedra. Y se amigó con la piedra; la conoció.

Voy a decirte por qué fue terca: quiso que la piedra la quisiera. Entonces, las jirafas amarillas tuvieron miedo y los elefantes azules comenzaron a buscar un espacio para enterrar sus huesos. Todo porque quiso que la piedra la quisiera. Quiso que la piedra…hasta yo me pongo triste.

Voy a decirte muy en serio y con cariño algo que debes comprender: Con la imaginación no se juega. Con la realidad tampoco.

Silencio en la calle

Anoche

Me encontré con el hombre en la calle
El que duerme en la calle
El que vive en la calle

Miraba atento un plato cubierto con papel aluminio
mientras delineaba sus labios
con líneas rojas en las que buscaba algo

Me quedé frente a él con mi estúpido morbo
Me paré frente a él con mi estúpido miedo
Con mi estúpido asco
Mis estúpidas ganas de quitarle ese estúpido espejo
que refleja los trazos y las búsquedas interminables
Estas búsquedas interminables
esas búsquedas tercas.

7.12.08

La mujer en el desierto

Dentro de la Biblia
vive una mujer
que con las uñas
cava un pozo

rasca hasta que se desprenden
una a una
las huellas de sus manos tristes

busca
mantener la calma ante ese niño que la mira triste

vamos a morir
todos vamos a morir un día

porque
hemos sido y seguiremos siendo
las manos
de ese ser que hincado implora
para que de la tierra brote
tal vez no la eternidad
pero sí más calma

27.10.08

El viento y yo

Nos conocimos un lunes. Yo iba en mi bici roja. Él pasaba por ahí. A mí me habían roto el corazón. Él no se atrevía a querer a nadie; a nadie en específico. Nos conocimos porque tropezó con mi perfume. O más bien, todo mi perfume se enredó en sus pies, en su cabeza, y luego provocó que se cayera. Nos conocimos porque nunca supe disculparme, y en lugar de corregir a mi perfume solté una enorme carcajada que ponchó su ego. Perfume malo. Malo perfume malo ¿Porqué te enredas en los pies del viento?

Después me aproveché de su caída y sólo dije: “mi vestido también es rojo, como tu ego, pero éste no se poncha, y en cambio, sólo se infla”. Él se aprovechó del polvo y de la tarde hermosa. Miró por debajo de mi vestido. Lo abrió como si fuera su paraguas. Me dijo: “y tus zapatos son amarillos”.

Nos conocimos porque mi vestido era rojo y mis zapatos amarillos. Porque ese lunes estaba yo ahí, en la banqueta, mirando cómo el polvo se calmaba muy lentamente mientras lo sometía, no sólo a él, sino también a mi perfume. “Habría que educarlo”, me dijo con su cara de molestia inacabada. De nuevo sonreí. “Y a usted hay que enseñarle a caminar despacio”.

Así nos conocimos ese lunes, con mi perfume indignado y su ego efervescente y rojo; con mi vestido inflado y mis zapatos amarillos. Y por primera vez quiso quedarse. Y por primera vez, después de mucho tiempo, pude quedarme. Así que nos sentamos en la banqueta. Así que nos sentamos…

Ego ponchado. El viento. Yo. Mi perfume.


Él era rápido y yo lenta. Su ego hacía caras y mi perfume ya no quería jugar. Y fue mi tentación el no pinchar su ego para enfocarme sólo en él; para no pensar en todo lo que había tocado. Le dije entonces “tus ganas de irte”. Me dijo entonces “Tu miedo de quedarte”. Porque es difícil no pensar en el pasado.

Pero mi vestido pudo más que mi memoria, porque lo invitó a que circulara entre mi cuerpo para tocarme, para besarme y absorberme, sólo a mí. Él, tomó a mi perfume y lo amarró fuertemente a un árbol Perfume malo. Malo perfume malo, mientras su ego rojo se inflaba y estaba listo para salir volando. De mi cuerpo alegre brotaron risitas afiladas que necesitaban pinchar a ese ego rojo y mandarlo a guardar silencio, junto a mi perfume travieso.

De mi cuerpo cálido salían sus palabras. Entonces, contó el cuento de un desierto lleno de dunas y de polvo. Me habló de las olas de sal y del azote del tiempo; y en sus mares perdidos encontré a mi vestido y miré mis zapatos amarillos, porque de mi cuerpo brotaba algo que a su voz penetraba.

De pronto, me invadieron las ganas más absurdas de presentarme. Le dije “me llamo Miel, hoy soy morada y sólo tengo 25 años”. “Te llamas Miel y tienes más de 25 años,- me dijo con un tono muy suave y azul-. Te llamas Miel y has sido verde y turquesa. Te llamas Miel y te has marchado mil veces de aquí. Te llamas Miel y siempre vuelves.

Y regresé al smog y a la calle. Volví al vestido y a la corneta de mi bicicleta. Mujer. Responde al nombre de Miel. 25 años. Tez clara, pelo rizado y oscuro. Una que otra peca y un lunar enorme en la pierna izquierda. Le gusta mirar fotografías, caminar los domingos por el ancho camellón que está lleno de árboles y usar vestidos de colores molestos y brillantes. “Te llamas Miel y siempre vuelves”.


Bajé la mirada. Me quité los zapatos para escribir sobre la arena con los dedos de mis pies “He vuelto, pero necesito tiempo para convertirme en polvo y así jugar contigo para siempre”.

Yo sabía. Desde el comienzo supe que para siempre es demasiado.

Miré de nuevo mis zapatos. Los coches. Las calles. Todo seguía brillante y pequeño
¿Cómo fue que mi vestido te dejó pasar? ¿Porque mi perfume duerme tranquilo bajo la sombra de un árbol?

En este mundo todo tiene sentido aunque yo no lo entienda. Y también, aunque no siempre lo note, todo tiene un orden bastante claro. El mundo está bien hecho.

“Sabes, mis labios son como tus ganas de moverte todo el tiempo. No puedo dejar de hablar” Así le dije sabiendo bien que mis palabras, a diferencia del mundo que está bien hecho, habían dejado de tener sentido.

Sólo silencio

Entonces tuve miedo. Tuve miedo de la rapidez con la que las nubes cambiaron su forma. Tuve miedo de no ser verde o turquesa. De no ser ni morada ni antigua. De no ser un desierto ni contener mil lenguas para entender su mensaje. Así que continué en lo que yo creía se había convertido en el soliloquio más neurótico de mi vida y le dije “Debes saber que ya no fumo y es muy posible que nunca más sea verde”.

24.10.08

Saber mentir: recordar para olvidar

Deja el recuerdo caer como un fruto por su peso
Samba del olvido

Le hablé de buena manera. Le pedí, incluso con cariño, que se fuera de mi espacio. Que me dejara sola. Que dejara de habitarme. También fui por una escoba y lo traté como a una rata, una rata gris, una rata que por más ser vivo me daba asco, que por más ser vivo me daba asco. Lo traté como a una rata porque para mí eso era. Era algo gris, algo invasivo, y lo perseguí mil veces, con mi escoba y mis ganas de largarte lejos. Y lo perseguí como una loca triste, y lo perseguí desesperada, y mis escobazos derramaron unas cuantas gotas.

No te ofendas. Sé que un día tuvimos algo, pero así te pienso hoy. Gris, turbio, sucio, y quisiera darte de escobazos.

Le pedí que se marchara, que desapareciera. También me puse triste; también lloramos. En algún momento yo misma cedí y le pedí que se quedara. Le dije “no puedo, quédate” y me senté en la esquina de mi casa, para seguir pensando mientras mi escoba me miraba más desconcertada que la propia rata. Pero tenía que irse, después de todo pronto serían seis meses, es decir, medio año, es decir, lo suficiente como para seguir adelante, sin tu temperatura, sin tu forma de estorbarme, sin lo de siempre por lo que dos personas se vuelven nuncas que se repiten interminablemente.

Pero pasó lo que debía pasar. Me acostumbré a él y permití que me mirara mientras lavaba mi ropa, mientras lavaba mi boca. Dejé que me mirara al dormir, y con el tiempo también dejé de esconder los pretextos. Me acostumbré a sus restos de comida, al cinturón y a los pantalones de mezclilla de la última noche. Me acostumbré a la mochila gris y permití que se arrumbara por las mañanas junto a la lavadora. Porque pasó lo que siempre pasa.

Y pasó lo que tenía que pasar. Pasó el tiempo y se me fueron esas ganas de largarte lejos. En cambio, le ofrecí café y hasta miramos el partido juntos. Bebimos cerveza y festejamos un gol. Perdón o costumbre, en la memoria da lo mismo. Aunque, te sigo pensando sucio, turbio y gris. Ya ves. Hay cosas que uno se inventa y hay cosas que fueron ciertas. Tú te bañabas diario, pero eras turbio y gris, como la rata que esta mañana se fue indignada de mi casa.

Y no te ofendas. Yo sé que un día creí, teníamos algo, pero tantos colores sólo se pueden en mi imaginación, y tú eres gris y triste, como un inverno.

20.10.08

Mr. Scott Weiland


I´ve noticed you around... I find you very attractive.

The mirror

So, I just wanted to be the fad that easily slips away between (your fingers) (your hugs) (your smiles). I just wanted to be the subtle waft, the one that suddenly surprises, and surprisingly disappears. Leaving you very alone, but very happy. And you were so wary…

Wary
Wary
Wary

Always holding that key to protect your memories from the sad ones I already held. And while peeling my lips with your fingers, and while sending my waft through my voice, I kept wondering how you ever imagined I would stay long enough to disdain you.
One by one, the shelves had to fall because I couldn’t hold you up with this edgy breath, with this lazy love. So, I casted a blind eye, pretending I wasn’t there, between your fingers holding mine so tenderly. I was not there, not even once. When I look through the window I keep telling so sadly “please don’t judge me for dropping you out”.

19.10.08

Nunca olvidaré su rostro
Su rostro
rostro
Rostro
No puedo olvidar
Porque no se olvida nunca
lo que da satisfacción

17.10.08

Horóscopo Aries: Luna en tauro

“En el amor usted es un personaje extraño. Puede sentirse emocionalmente atraída a una persona y sin embargo terminar la relación de manera impredecible”.

Eso dijeron mis estrellas. Así que por favor ya no me preguntes sobre algo que no pienso responderte.


“Everything about you is new”
Mazzive attack

Había algo que dolía por dentro
Algo
Muy diferente a este vacío que no alcanza siquiera
para llorar un poquito

Porque el dolor es un algo que ocupa un espacio
Curioso entonces que algunas ausencias generen dolor
En este cuerpo que ocupa un espacio
entre un espacio que duerme…
y desde adentro
Había un algo que me dolía
Lejos del tiempo
Lejos del tiempo del cuerpo
Había un algo

Pesado

Algo con forma de erizo
Había un relato que hablaba de un alguien
Había un dolor que ocupaba mi espacio
Y habían recuerdos
Todos con forma de erizo
Todos de voces lejanas

Cierro los ojos
Miro al erizo que ocupa mi espacio
Tengo los ojos cerrados y escucho
Todas las voces de todos mis tiempos
Todos los rostros de todos mis cuerpos
Que no recuerdo
Que no recuerdo

Me sueño

Cierro los ojos y siento
Como me duelen mis tiempos

Yo no comprendo mis tiempos
Cuando esta voz que es la voz de mi espacio
Todo lo olvida

8.10.08

saber mentir: el cuerpo

Cubrí mi cuerpo con un suéter negro. Ojala pudiera explicarte esto. Cubrí mi cuerpo, no para vestir un color, sino para cubrir la mía necesidad. Mi cuerpo dijo: “necesito que me contengas”, y en ese momento… cómo explicarle que aún soy demasiado pequeña para contenerle. No pude, en ese momento no pude. Mi cuerpo pedía que le sostuviera como las olas del mar muerto y a mí me faltaba toda la energía de la luna. Pedías demasiado. Así que corrí, me fui muy lejos, me fui al cansancio de las noches húmedas. Me convertí en el brillo de las calles empedradas. Guardé silencio y sentí mi vació mientras mi cuerpo sufría mi abandono. Lo abandoné entre mil manos desconocidas, entre los labios pálidos que ya no recuerdo. Quisiera que el tiempo, que el tiempo, que el tiempo. Me parece que el tiempo pesa. Quisiera también que mi cuerpo no pesara. Pero pesa y en aquellos tiempos también pesaba, sólo que de forma diferente. Y tal vez hoy me pesa diferente. Ojala pudieras comprenderme en esto. Así que lo cubrí con lo que pude. Lo cubrí con lo que creí conveniente: un suéter negro de un estambre muy bonito y grueso con el cuello de tortuga. Cubrí mi cuerpo con un suéter negro. Le dije: “bien sabes que yo tengo lo que quieres” mientras él lloraba como lloran los niños por una paleta con la cara humedecida y llena de mocos.

3.10.08

It´s time to bring this fire




Juego a que te siento
Cerca
Cerca
Me tocas
Cerca cerca

La vida

Me besa cerca cerca
Dios

Me busca busca
Lo busco busco

A dios
Lo busco en todo lo que toco
Siento
Cerca
Toco

Siento a dios

Lo busco y lloro si alguien me descubre
Ahí
Entre las plantas de las plantas de mis pies
Entre los árboles tan dignos de confianza

Me toca siempre dios
Como las plantas de las plantas
tocan todo lo que toco
Dios
Y me descubre alguien
Entre los árboles volando
Entre los árboles que cambian
Una a una
Todas mis plumas
Mientras vuelo entre
La luz
Entre los árboles
La luz
Que toca lo que toco con mis nuevas alas
De luz tocarlo llenarlo todo
Ese momento en el parque
Entre dios, la ardilla y este cuerpo
Que me ha tocado en esta
Luz?
Y necesito que me abrigue
Que me toque
Dios
Que me abrigue y que me toque

Le digo “Dios, me han herido”
Le piden
Mis palabras piden
Dios, me hirió el amor con sus palabras
Me hirió mi amor con sus palabras de odio y necesito que me toques
Que me toques
Que me toques
Que me recuerdes
Aquí
Entre los árboles
Estoy cambiando
Y sus palabras me marcaron
Me tiraron
Me azotaron
Dios
Le digo a dios
Estoy herida
Me duele mucho ser
Me duele
Mucho
Esto
Le digo Dios, con sus palabras me mataron
Me mataron
Y ahora me piden que me mueva
Y ahora me piden que prentenda
Dios
Que no ha pasado nada
Que no recuerde sus palabras
Que no recuerde su odio
Que no recuerde su rencor
Dios
Le digo a dios
Entre los árboles
Le pido
Que sea la ardilla que se acerca
Que sea el árbol que se seca
Le pido
Dios
Dios
Dios
Yo sé que existes
Yo sé que puedes
Tal vez
Estar en este cuerpo
Herido
Yo sé que puedes
Abarcarlo todo
Aunque ese todo
Sea tan pequeño
Y sea yo.

27.9.08

Sándalo



Lo íntimo es un cajón de madera con olor a rosas. Por su parte, la persona siempre será una textura, a veces de listones claros con sensaciones poco transparentes que no caben en ningún espacio de madera.

Personales siempre serán los datos. Íntimos sólo serán los detalles de momentos solitarios entre dos personas que se saben cerca.

Esas cosas tan absurdas siempre serán personales; como las prendas íntimas, como los productos de limpieza. La intimidad por su parte, siempre será algo más flexible. Algo en lo que cabe más de uno.

Mujercita muerdoncita


Ahora que si me agarras de mal humor, huy, la cosa cambia, mucho. Mucho que cambia la cosa. Pero entonces, tendrías que saber cómo se hace para provocar el enojo de una damita, de una señorita, de una muchachita, de una mujercita como yo.

“Yo soy una mujercita muerdoncita” dije, mientras te explicaba, mientras derramaba cosas importantes.

Pero, si me agarras de buen humor, huy, la cosa cambia, harto, mucho. Hiu! demasiado. Pero entonces, tendrías que saber cómo se hace para que esta cosita, personita pequeñita y muerdoncita te sonría…

“Yo soy una mujercita muerdoncita” dije, mientras te besaba. Mientras derramaba cosas importantes…

Aunque claro, cabe siempre la buena chance de la gran neutralidad.

-Poco probable?
-Sí.
-Imposible?
- Nunca

Te diría entonces que mejor te vayas; que tomes tu paraguas y te marches. Por que la chance se aplica mejor sólo en situaciones de juego y sin estrés. Pero a mí, que sólo soy tu mujercita muerdoncita, difícilmente podrás jugarme y en cambio siempre, siempre, siempre podré estresarte.

24.9.08

Av. Revolución


Iba yo, iba. En el auto a eso de las dos de la tarde. Mirando los seis carriles, mirando. Los seis carriles y las ballenas enormes, sostenidas por el cielo. Montadas en el cielo. Las ballenas de concreto nadaban en el cielo mientras los autos las recorrían. Iba yo, pensando que un día por ahí pasé y pensé que te quería, que te quería de vuelta. Que te quería volver a ver.
Esos momentos que no se viven realmente se sienten y se detienen.
Se sienten y me detienen el corazón. Detuve el coche para sentir la eternidad.

Cómo parar el coche? Detenerlo ahí, justo debajo de esa ballena de concreto? Sería, tal vez, ser incapaz de pensar en los demás.

Pero paré. Y las ballenas me cubrieron, toda, con una sombra muy inmensa y triste.

“Ahora mismo tendría que estar salvando al mundo” pensó Plastiquito.


Tal vez debería resolver la crisis económica que ciertos países tarugos enfrentan. Mira que la vida puede complicarse. Un desconocido de pronto llega y te obsequia, así, de la nada, un plastiquito coqueto con un espacio para que escribas tu firma. “Tengo tantas ganas de ser especial -dice tu silencio- tantas ganas de firmar, de escribir mi nombre en ti”. Después, el plastiquito se desliza entre pequeños artefactos extraños (sabrá dios cómo funcionan), pero se desliza, el plastiquito, en ellos, y de pronto la felicidad es posible.

Sí, yo existo. Me deslizas en el artefacto cotorro y gris y existo.
Me firmas las costillas y además de reírme, existo. Y soy real. Soy real si me deslizas entre ese espacio azucarado. Soy real cuando me guardas entre papelitos tontos y teléfonos a los cuales nunca marcarás, pero no porque seas cobarde, no. Ya no sabes de quién coños era ese número que te costó seis margaritas y unos cuantos tontos cigarritos. Pero todo bien conmigo… porque a mi número no necesitas apuntarlo. Tú no me olvidas nunca. Me quieres, me recuerdas, me deslizas. Mira que la vida puede complicarse, sobre todo cuando te hago falta. Y te hago falta siempre. Entonces, mi ego se infla, se inflama invisible, inimaginable y crece. Crece a la par de ochenta mil plastiquitos felices que también se inflan, se deslizan y endulzan la vida de ocho mil idiotas que sonríen tristes. Y nos desliza el ego con tal placer que se te olvida el fin de mes.

Pero no, yo te quiero siempre, siempre y cuando me deslices siempre. No soy yo la que te dice idiota a fin de mes. No soy yo la que te quita lo que tienes. No soy yo la que te roba la mirada y te rellena el alma con su hambre de existencia. Yo no soy tu banco. Yo no soy la crisis de las casas que de pronto ya no existen. Yo te gusto, yo te gusto siempre. Siempre y cuando me deslices.

21.9.08



"I always loved the night
And now you offer me eternal darkness"

18.9.08



Yo no invento lo que escribo. Sólo sé parlar de cosas personales. Tan personales como mis hábitos de limpieza.

salud!

17.9.08

Saber mentir



Se necesitan muchas horas de sueño y horas de dolor. Horas pues, de esas que pasan lento. Entonces uno siente que algo se prepara en la cocina del pecho. Casi puede percibirse un olor a queso. Por que por supuesto que yo no tengo sangre roja, ni huesos ni eso acolchonado que a los hombres les encanta. Lo mío es ser un queso con forma de persona semiafeminada. Voy en el auto y pienso. Pienso mucho lo que pronto saldrá de mi boca semiácida. Mi boca rosa, roja, rosa, ro… mi boca. Pienso mucho que de mi queso mental saldrá una especie, una suerte de… bola peluda. Una bola peluda y sumamente intelectual que te dirá: “cariño mío, dirás lo que quieras pero mentiste”.
Sí, mi corazón de queso se prepara para una serie de palabras que están por comenzar.

sobre los ellos ellos que no son yo: el ego parlante


Parece, sé que parezco... el tipo de persona que ruega, pero hasta ahora nunca he rogado en serio. Ni siquiera por mi alma. Parece, sé que parezco... el tipo de persona que espera, y a veces espero pero no por que me guste. Y nunca espero más que lo que me conviene. Puedo ser tonta pero sé que sólo yo me convengo. Como puedes ver, parece que te espero pero yo no espero a nadie, al menos no a alguien de tu tipo. Hasta ahora eres sólo como él, como él, como él. Él es todos, todos son ideas, ideas que busco, ideas que impongo. Mi chamán me dijo que necesitaba aceptar a un alguien, a un él que me sea suficiente por lo que es. Bastas? Mira que podrías preguntarme lo mismo, y tú, niña rosa y malcriada, tú bastas? correspondes en proporción a tus exigencias? Y yo, como soy una persona sumanente descarada sólo me reiría. Después de todo con eso ha bastado para que me quieran. Yo basto. Bastan mis ideas, mi manera de morder. Basta mi sonrisa. Basta la garantía eterna de que no voy a quedarme más de lo que puedo. Pregunta entonces...puedes? porque de que basto, basto. Pero de que pueda... ya depede. Depende de tus ganas, de tu paciencia, puedes? porque a veces parezco hasta sencilla. Esa es una trampa mía. Seguro hablé de más, de más, de más. Eso es un defecto mío. Y hablé de más. Seguramente en un respiro te conté bastante, suficiente para que pensaras "ya me voy". Te fuiste? sí, te fuiste. Está bien. Así me evito a las personas simples, seguras, sencillas, planas... deseo tanto eso, el vacío. El domingo aburrido, la semana exasperante, llena de responsabilidades absurdas como el gas, la hipoteca... la vida es eso y yo deseo vida. Pero lo mío corresponde a lo absurdo. Yo soy la persona absurda y tú, tú no reconociste la canción más pop de Radiohead...

11.9.08

La vida es


"Hoy voy a morir" Así te dije cuando amanecí a tu lado, en esa cama blanca. Siempre creíste que mi casa sería como la tuya: blanca, estática. Mi casa es rosa. Mi cama es rosa. La toalla del baño es rosa. El tapete es ridículo y rosa (es de una mariposa). La lámpara es casi rosa, porque es morada. Mis calzones son rosas, no todos pero sí la mayoría. Mis cachetes son, ¿no adivinas? Son la grosería más rosa que conozco. Y así me puedo estar en esta tarde entre nublada y azul, enumerando cosas rosas. Cosas que veo mientras escribo. La caja de zapatos es obsoleta, pero también es rosa. El neceser contrasta, no mucho. Es rojo. El revistero es rosa. Las sábanas son más rosas que la colcha. Rosa. Rosa. Rosa. Y si mi oirtografía existiera seguramente sería muy rosa. Pero es extraño. Fuera de este cuarto, de esta cama, de esta piel, Rosa es un color que no soporto.

9.9.08

Martes: noche sin miel


Es la liviana idea de algo que bien podría despertarse si pongo mucha atención, como una extraña sensación en la mañana, como el rocío que aún no toca mis pies.

7.9.08



Ella no pensaba en Dios, Dios no pensaba en ella. Dios es de quien consigue llegar a Él. Clarice Lispector

Cuando Señorita Miel va al parque

Habría que iniciar aceptando el hecho de que, casi siempre, quiero envolver las cosas con capas amables. Quiero envolver las cosas, todas, con capas de algodón o aromas de tardes de té. Tendría que admitir que no puedo creer sin esa luz tenue y el jugueteo casi mudo de algún incienso que vino de muy lejos. Porque aprendí que Dios era una cosa muy grande, muy ¿cómo decirlo? Omnipresente, y entonces Dios no puede ser para mí algo cercano que se produce desde la realidad y ocurre hasta en las tardes más simples. En dado caso, Dios sería como esos hombres que se pasean por ciertas calles con la piel quemada, los ojos perdidos y esa mezcla entre deseo y desconfianza que cualquier extranjero despierta en mí.

Estoy atada a mis costumbres llenas de templos, imágenes y limosnas insaciables. Tan amarrada a la palabra concreta que hoy tengo miedo de nunca más poder acercarme de nuevo.

Es la molesta idea de sentir que perdí mi tiempo, el más valioso, el que comienza muy pronto y carece de memoria. Es el enojo contra esa monja amable que ni con sus galletas de chocolate pudo enseñarme a creer. Porque de nada sirve saber rezar si uno no sabe creer. Y yo no creo, no sé. Y es que depende de tantas cosas… jamás pensé que Dios cayera en los mismos juegos. Pero para que Él exista todo depende de mí, que a veces juego a no creer en nada.

Y cuando digo que estoy atada es porque estoy atada. Porque dejé de asistir y no dejé de temer. Porque aprendí a orar lejos de la monja y ahora que quiero volver sin los aromas y las capas, cómo hago para volver y traerlo a lo viejo conmigo. No sé si quepa. Porque tuve a Dios, lo tuve. Pero no se parecía a lo que la monja dijo. Tuve a un Dios muy adentro pero no era Dios, eran muchas cosas, todas diferentes, pero no era Dios. Y si Dios es una sola cosa ¿Dónde lo pongo?

Y luego está mi pretensión, mi necesidad. Habría que admitir que más que capas y capas siempre cubro todo de ésta, la mía gran necesidad de sentirme segura. Sé que me voy a morir, sólo no quiero que me torturen y necesito que Dios me diga que soy demasiado especial. No especial. No suficiente. Demasiado. Demasiado especial. Como si ese demás del demasiado fuera suficiente para no temer de nuevo a la tortura.

Así entonces, me siento falsa. Siento que creo por ser muy pequeña. Sé que lo siento y que soy muy pequeña, y necesito que Él sea el grande para cubrirme y ocultarme en su tamaño. Porque Dios existe, pero en un bosque lejano y húmedo. Porque creo que existe, pero en los desiertos de la Biblia, en el fuego de las montañas perdidas, y cuando trato de cargarlo conmigo se convierte en el amigo imaginario de los seis años en el que tampoco creía. Le parloteaba al aire para que la nana creyera que yo era como todos. Para que la nana fuera tierna y pensara que yo, además de pequeña podía ser inocente; podía creer en algo, algo bueno. Pero, querida nana, la imaginación sin fe es justamente esto que soy yo: dudas y dudas y más dudas.

31.8.08

Pero al final sí cantamos



Hubo vino y carne asada
Estaba la abuela, como siempre, sosteniéndonos a todos
La abuela que tiene contactos
La abuela que conoce a Dios y entonces le platica y le pide por nosotros
Que bebemos vino con moderación
Y devoramos vacas
-enormes-
que adornamos con uno o dos pimientos coquetones
llenos de queso y gusto y calma y tarde
Últimamente no cantamos… tal vez se deba a que todos en la familia hemos estado amando con tal desmesura que ya hasta el canto se nos terminó.

Nos gusta estar ocupados.
No sabemos parar.

No sabemos decir “aquí se acaba esto que a ti te duele, esto que a mí me duele a veces”. Somos como esas fiestas que se alargan hasta después del amanecer y nos obligan a mirar los vasos rotos, las estancias destrozadas y las terribles manchas de la alfombra. No sé si cínicos, pero eso sí, obvios hasta el cansancio.

Somos los seres que aman hasta tarde, con los ojos entreabiertos, irritados por tanta luz y tanto todo. Amamos esas eternas noches que nos dejan sin voz, sin mirada, sin cuerpo para sentir, y volvemos medio sordos arrastrándonos felices hacia el domingo que pide a gritos poder confiar en alguien; alguien que por la misma sangre entienda lo que está pasando siempre.

Porque nos gusta jugar, nos gustan el canto y la danza silenciosos. Volvemos algo cansados, algo vacíos, pero con la mente demasiado satisfecha. Volvemos con la mente saciada, nuestra mente que escurre la sangre de los otros. Y vuelve la semana con su necesario movimiento. Entonces escondemos nuestro rostro.

La sangre llama sangre y se reúne para limpiar del cuerpo el cuerpo ajeno.

Nos gustan las tardes del domingo, llenas de sangre, de cuerpos cansados. Aunque últimamente no hemos cantado.

24.8.08

Antes del café que ya no te tomaste



Hoy
he decidido mirar cómo te vas
cómo esperas que te detenga

hoy decidí que no

ya puedes irte
tú también necesitas irte

¿y si tuviera la certeza de un mal final contigo?
tal vez me quedaría

Pero eso no se puede
No contigo
Que siempre vuelves

O más bien

no te vas nunca
No te has ido nunca y finges
Cerrar la puerta
no te vas y haces como que me olvidas

Y yo me voy y te llevo
Siempre
Como equipaje semiligero
Porque mis manos tercas
No pueden con el vacío

Y entonces voy y te llevo
Para ponerte limón en los ojos
Mientras me amarro las ganas
y entonces voy y te llevo

11.8.08

avances de ella

No puedo ser única porque lo que busco es ser irrepetible como todo lo que ha sido creado a mano, como todo lo que muestra sus costuras, despreocupadamente; como todo lo que se permite ser. Mi cuerpo tiene vello como todo lo hecho a mano… como todo lo que suda y es y es.

18.7.08

La soledad



Síntoma de algo que no alcanza para llenar el cuarto

13.7.08

Eso que a ti te da miedo



Hay cosas que ella simplemente nunca podrá escuchar
Antes, yo le gritaba
Fuerte
Le decía: me gusta eso que a ti te da miedo
Le decía: me sumerjo en eso que no debería ni mirar

Entonces, ella se encierra
En sus ojos
En su mente llena de canas
Se encierra para que yo no la hiera
Con mi deseo de tristeza
Con esta miamía extraña tendencia de amar a los muertos

Me quedo mirando

las manos no me sudan
Y el corazón no se altera

Me quedo mirando sus labios morados
Su cuerpo semimuerto
Su cuerpo inhalándolo todo
Su cuerpo, lleno de polvo

Y entonces se me ocurre que
-Tan sólo a veces-
Esa quisiera ser yo

8.7.08

Los gusanitos y yo

Porque era para ti. A ti que no te gusta pensar… pero iba directo a tus pestañas. Y a mí me extraña tu reacción de soy un tierno ¿Será que te la crees? A veces te pareces a los gusanitos que la lluvia desaloja en esta época del año. Se retuercen a mitad del camino, mojados, como si se dirigieran hacia el final de un fondo bastante macabro. Pero, ya que platicas con ellos, con los gusanitos que se retuercen, caes en cuenta de que el desalojo no era más que el puro chacoteo feliz que tiende a disfrazarse de desgracias, algunas más babosas que otras. Por eso, nunca hay que creerse que a los gusanitos algo tan normal como la lluvia puede llegar a afectarles. Siempre tienen algo planeado. Aunque ciegos, siempre tienen un blanco que llega directo a las pestañas.

2.7.08

Tenemos esta vida para encontraros de nuevo

Por lo pronto, yo te veo en la que viene.

Diálogo entre mis dedos

Hoy, no sé de dónde sacar el beneficio de ésta, la mía situación tan desconcertante, tan semi vacía y a punto de llenarse. Me gustaría pensar que el día de mañana seré más inteligente, fuerte, menos ingenua, más azul, menos palmera, más paciente, menos obstinada, más realista, menos enamoradiza, más de todo, menos de nada.
Pero, ¿y hoy?

Hoy, simplemente no sé justificar mi silencio.

Mis pies tienen frío y me preguntan: ¿y los calcetines? Ya estamos morados… Pero yo, que siempre he creído que mis pies hablan demasiado, yo la verdad ya no sé qué decirles. Sí, carajo, lo noto. Y lo noto y continúo como antes, descalza.

La carta en la que creo hoy me ha pedido paciencia. Me preguntó sin más ¿quién eres? Y a mí ya me urge responderle para seguir adelante. Me dijo “hay que vaciarse para ser llenado”. Mis pies no entienden, sólo se quejan; sólo me padecen.

Habrá que pedirle perdón a los pies por todos los perdones que no he recibido yo. Perdones que se dan cara a cara. Por todas las veces que me adelanté, por todas las veces que dejé que el tiempo penetrara,me enfriara desde las uñas hasta las mías entrañas más extrañas que poseo. Mira que necesito 20 días para pedirme perdón por el color de mis dedos y este silencio que no para de dolerme.

1.7.08

Rehab




Así está la cosa:

Fondo de madera oscura... esto es un bar.

Mujer rubia mirando hacia el suelo... en algo está pensando.

Mujer molesta... algo debió caerle encima, tal vez, la realidad.

El resultado, ah señores, ese jamás será tan evidente como una imagen tan llena de poses.

23.6.08

Chotear


La nueva receta:

Básica para las várices, las malas costumbres y el mal de ojo de todas tus lindas mujeres.

La nueva receta consiste en la repetición.

Decir tu nombre mil veces, contarme todos los días cómo te fuiste, escupiéndome palabras por tu falta de sabrá dios qué cosa.

Por eso, la nueva receta no piensa, no llora y tampoco te odia.

En esta página tan sólo te imita: se tambalea y a veces divaga.

Digo tu nombre tres veces al día tres veces. Es mágica, esta mía nueva receta, rellena de nueva era, con energía, unos mantras y vidas pasadas. Si la repites tres veces te deseará lo mejor.

Para el dolor, para eso que hoy causas... por eso es alegre y me pone a bailar. Y se repite tres veces todos los días de los días; todos los fines de todos los tiempos.

Pero, ojo, que repetir no es volver pensando (de forma absolutamente ingenua) que no se regresa a lo mismo, para después encontrarse lo mismo de siempre, más fuerte, más triste, más… todo.

16.6.08

Pian pianito

A veces, las cosas se retuercen, sobre todo si se desea mucho algo. Suena el timbre en la oficina de correos y todas las agendas organizan un complot para asesinar incluso al más insignificante deseo. El pretexto es el de siempre: hay que trabajar la paciencia…

En la oficina de correos dicen que los jóvenes deseamos demasiado, y ese de más es por de más muy malo. Entonces pienso en mi deseo de hace dos años, que se parece mucho al de hace cuatro y un poco más al de hace seis. Trato de hacerme a la idea e intento no forzar a nadie. A veces, pierdo el control y me retuerzo como las cosas que se retuercen. Mi pretexto, el mismo de siempre: esas cosas pasan cuando se trabaja la paciencia ya de por sí falla.

Yo intento como intentan casi todos los que me rodean. Leo mis recetas de cocina para disfrutar el muy mentado día a día. Deseo todo el tiempo no desear, y cuando tengo suerte, a veces pienso en no pensar. Está de más contarte que ya pasé por el budismo, pero hasta a mí me daba risa y le exigí de más al mantra; también compré tres pares de zapatos para saber si sí era consumista.

Se me hace injusta la oficina de correos porque las cosas de mi vida se retuercen si yo deseo mucho y en la paciencia se me desgasta la inocencia y ya estoy harta de no poder desear como una gorda la comida, de no poder besar con ansias. Ya estoy hasta la madre.

Está de más contarte que en este texto volvió a faltarme la paciencia. Las cosas se revuelven, las cosas se revuelven…

No tengo título porque mi autora no se concentra

Si te platico esto
Si te confieso
cómo doliste ayer
Si ya no puedo comparar
Jamás sabrás cómo fue…

Si yo te digo que
Si te dijera que yo
SIEMPRE QUISE QUERERTE
Sólo quería quererte bien…

Mira que fui muy ingenua
Mira que tonta que fui
Yo sólo quise quererte bien

Si yo te abrazo hoy
Si yo te digo que te quiero
Y tú te quedas callado…
Yo ya no quiero pensar
Porque no quiero comparar

Mira que fui muy solemne
Mira que tonta me vi
Tú que querías no pensar
Yo ya no quiero quererte…